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21.1.12

Hacía frío y cerré los ojos.
-Qué piensas?
-Nada, estoy memorizando este momento.

De fondo se escuchó un crack. Eran mis esquemas, que empezaban a romperse.

9.1.12

Me deslicé entre los crujidos que emite un corazón cuando se parte. Hacía tiempo que el alma me gritaba que estaba exhausta de tantas despedidas; pero dime, cómo responden mis ojos a los tuyos cuando estos se escabullen en busca de los restos del amor que nos teníamos. O cuando tu sonrisa se torcía anhelando un te quiero desgastado.
    Me escabullí entre los pedazos cristalinos de las lágrimas que eclosionan contra el suelo. Rehuí de miradas cansadas y explicaciones insípidas. Fui tan fría, que llegué a quemar. Y dejé que las palabras salieran a borbotones de tu boca, dejé que las heridas se abrieran y nos retorciéramos del dolor; para que hurgáramos en ellas antes de dejarlas cicatrizar al sol. Permití que me gritaras durante toda la noche, que arañaras las paredes y mutilaras los recuerdos.

Y entonces frenaste en seco, 
y creo que fue ahí cuando entendiste que ya no podías quererme, 
de ninguna de las maneras.

23.11.11

Después de tanto tiempo me pregunto cómo he llegado a esto. Cómo puede ser cierto eso de que la vida es una noria que no para de girar. Cómo puede cambiar todo en cuestión de meses. Cómo pasar de ser algo que te encanta a ser algo que te amarga la existencia. Cómo he podido pasar de saberme de memoria todos los vértices de una persona a no recordar su voz. 
Cómo ha pasado… cómo mi compañera de aventuras y yo nos hemos convertido en dos completas desconocidas que ni se miran cuando se cruzan por la calle. Cómo se consigue sentir que puedes dejar tu vida en manos de una persona y, al día siguiente, dudar de cada palabra que sale de su boca.

En qué momento exacto comenzó el declive? 
No me gusta esto. 
No me gusta haber perdido a tanta gente en tan poco tiempo. Me da miedo volver a convertirme en otra persona. 
   Ya me he transformado demasiadas veces y quiero parar. Quiero conformarme un poco, dejar de exigir(me), aprender a confiar, dejarme llevar y sacar valor de debajo de la piel  para decirle al chico de los mil vértices que todo se vino abajo cuando decidió dejarme en mitad del camino; decirle a mi compañera de aventuras que la echo de menos y que no quiero que pase ni un día más sin decirle que la necesito; volver a dejar mi vida en las manos de esa persona sin miedo a romperme… 
Quiero que todo vuelva a ser como antes. 

22.11.11

Aquél cinco de noviembre


Quiero volver a recorrer las calles con tu brazo haciéndose nudo al mío. Que todos los pequeños momentos contigo se hagan monotonía. A veces me pregunto si llegará el momento que digamos “mañana te veo”, esa frase de tres palabras que la gente dice muy a menudo, que no se aprecia lo suficiente. 
 Pensar en una chica con ojos brillantes mirándote y sonriéndote. No me lo merezco, pensé. 
Esa primer tarde la recordaré hasta que se me agoten los latidos, esa habitación, ese primer beso, el primer abrazo que te di con todas mis fuerzas.
Vuelvo a recordarlo todo, porque eres lo mejor que me ha pasado, aunque suene así, bastante cursi. 
Me da igual, ya sabes. Y dos palabras más.
Algo se ha roto. Y eso lo notas no por el sonido de tu corazón pisoteado por ti misma. Eso lo notas en el ambiente, en las horas vacías, en las miradas tristes, en los temblores de labios a causa de las lágrimas contenidas, en los presentimientos de las tardes de domingo. Sí, algo se ha roto.
Yo quería seguir buscando tu mirada entre todos (los de siempre). Porque sabes que esta canción me recuerda a ti desde la primera nota. 
Siempre he pensado que noviembre es un mes nostálgico. O tal vez sea el mes perfecto para pedir deseos… Noviembre me regala todos esos recuerdos que guardé en un cajón desordenado pero, a su vez, me trae más felicidad de la permitida. Dónde está el límite? El llanto de fondo pone la banda sonora a este (nuestro último) momento. 
Cuando veíamos una película, sé que me mirabas a escondidas. Aún no comprendo cómo pudiste memorizarme con tanta perfección. 
Sin pretenderlo ni pensarlo, la tristeza me invade, y entre lágrima y lágrima, te miro sin saber muy bien qué estoy haciendo ni a dónde voy. 
Pero, sabes qué? Ya no me importa encontrar la respuesta.
Me miras con ojos cansados, más viejo y más niño que nunca, todo a la vez.
Intuyo que tu boca deja escapar un leve adiós, que es tapado por los ruidos de esta ciudad frenética. 
Ya no se para el mundo cuando corres hacia mí. Ya no, ya nunca más. 

Los sonidos, la luz, la intensidad y la gente no frena en seco, ni siquiera escucha, ni siquiera lo han oído. 
Nadie ha apreciado el temblor sísmico, seguido del crujido desgarrador, que han emitido nuestras almas al separarse, ya para siempre.
Porque yo iba a decirte lo contrario: que te quedaras a mi lado. 
   Viendo una película mientras escuchamos los truenos al otro lado de la ciudad. O si quieres empiezo a pintar un sol que abrasa en medio de todas estas nubes. 
Pero a mi lado, pero a tu lado.