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18.3.15

¿Y si cuando yo
dulcemente
expire
viene un ángel
y me saca
a empujones
de la muerte,
y ordena:
"!Crucifíquenla!"?

Te extrañé


Iv-¿Cómo fue tu vida después de que me fuera?
-Distinta.
Iv-¿Sólo eso?
-Ya no me acuerdo de cómo era. Estás de vuelta, y he preferido borrar ese tiempo de mi memoria. Sólo recuerdo que tu ausencia me gritaba a todas horas. Es una tía insoportable.



Bla, bla, bla...


--> --> --> -->
Aquí, nadie tiene la cabeza llena de humo...
-Nosotros- tenemos la cabeza llena de ideas. Nos está permitido ser racionales...
Pero queda prohibido -sentir-
Yo, pertenezco al -nosotros- , pero pertenezco más a ti.
Y solo por eso soy -irremediablemente- un defecto para -Ellos-
No sé si es sombra. No sé si es luz.
Si es la poesía, tu poesía.
La mordida o el detalle.
Solo sé que la virtud de -sentir- en una esfera de ideas constantes, les repugna. Já.






Yo, simplemente, los mando al -carajo-


Esto es el silencio.

El silencio del medio
porque no esperaba encontrarte.
Llegaste en un instante, sin avisarme.

Y ahora qué?

Blues


-->
Suelo ser diametral
y opuesta en lo que a los demás respecta,
una repetición de enzimas
y toxinas que hierven
en gotas minerales,
que arden:
una leve fijación con túneles
y un leve distanciamiento de todos,
otras veces sólo soy carne
y el silencio que se hace,
cuando falta algo...

Retengo todo lo que debo retener,
pienso todo lo que quiero pensar,
aunque suela contradecirme,
(cinco minutos después,
media hora antes,
o en otras vidas)
constantemente lo que quiero hacer
es opuesto a lo que hice, lo que haré;
desvarío un poco
y me entretengo con la autocompasión.
A veces me disperso en miserables posturas
que concurren a verme en el reverso
de la moneda,
de la realidad…

Me gusta no pensar en lo que hay
y lo que queda por decir,
todas las palabras que no se dicen
como las que quedan por decir,
(palabras más,
palabras menos, es lo que quiero decir)
el lenguaje no siempre lo es todo.
También a veces están las demás cosas,
y los demás,
que por ahora no conozco
pero deben estar por ahí, esperando,
olvidando, muriendo,
(a quién le importa).
Como el plato en la mesa,
o la tinta en mi dedo,
algo que no explico
y que no quiero poder explicar.

A veces, leo los periódicos y me duelo
de lo triste que es el mundo,
sólo a veces, porque otras veces callo,
mi miedo a lo trágico, a lo enfermizo
y la necesidad de necesitar algo una vez al mes.
Otras veces la indiferencia es más divertida,
ver caer los cadáveres por cientos,
por miles,
por millones.


Una vez al día…
Una vez al mes…
Algo, cualquier cosa.
Porque después queda
lo que debe quedar,
después viene,
lo que debe venir
y se va…
porque todo se va.